"Este Artículo fue actualizado el 16 de Agosto del 2025"
Los ácidos grasos esenciales están dentro de la clasificación de las grasas. El término esencial quiere decir que no lo podemos sintetizar en nuestro organismo y debemos incorporarlo a través de la dieta. En 1927 Burr y colaboradores experimentaron una dieta libre de grasas en ratas. Se manifestaron síntomas como piel escamosa, necrosis de la cola, crecimiento disminuido y degeneración de órganos como riñones. La reproducción era seriamente afectada.
Estos síntomas desaparecían con la administración de ácido linolenico y araquidonico. El primero restablecía el crecimiento pero no frenaba la acción dermatolitica.
Básicamente hay 2 tipos de ácidos grasos esenciales (AGE). Los monoinsaturados y los poliinsaturados. Del primer grupo el más conocido es el ácido oleico conocido como omega 9 y del segundo grupo podemos citar a los ácidos Linolenico (omega 3) y Linoleico (omega 6). La presencia del o de los dobles enlaces en la molécula de estos ácidos es crucial en su función. Existen muchas pruebas que abalan de que el ácido linolenico y sus homólogos tienen importantes funciones en el tejido graso cerebral. Esto y otras características lo hacen esencial.
Los mamíferos y las aves son capaces de sintetizar ácido oleico que tiene un doble enlace, pero son incapaces de agregarles otro doble enlace para transformarlos en acido linoleico y linolenico. La carencia de las enzimas desaturantes en los animales hace que no se puedan generar otros dobles enlaces en las moléculas de ácidos grasos, necesarias para un mejor metabolismo y para evitar muchos trastornos.
Funciones de los Ácidos grasos esenciales
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Mantener la salud cardiovascular:
Reducen los niveles de colesterol y triglicéridos, disminuyendo el riesgo de enfermedades del corazón. -
Acción antiinflamatoria:
Regulan la inflamación en el cuerpo, siendo útiles en artritis, asma y otras enfermedades inflamatorias. -
Desarrollo y función cerebral:
Fundamentales para el desarrollo del cerebro y la función cognitiva, especialmente en bebés y niños. -
Salud ocular:
Contribuyen al desarrollo y mantenimiento de la retina, mejorando la visión. -
Función inmunológica:
Apoyan el sistema inmunológico, ayudando al cuerpo a responder mejor a infecciones. -
Regulación hormonal:
Participan en la síntesis de hormonas, incluyendo prostaglandinas, que regulan presión sanguínea, inflamación y coagulación. -
Salud de la piel y cabello:
Mantienen la piel hidratada y flexible, y ayudan al crecimiento y fortalecimiento del cabello. -
Síntesis de moléculas y protección celular:
Participan en la formación de sustancias clave como prostaciclinas y tromboxanos, mejoran la fluidez de las membranas celulares y tienen un papel importante en la inhibición del desarrollo de ciertos tumores. Además, el ácido eicosapentaenoico (EPA), presente en pescados azules, es un ejemplo destacado de Omega-3.
Alimentos ricos en ácidos grasos esenciales (Omega-3 y Omega-6)
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Pescados grasos (ricos en Omega-3):
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Salmón, caballa, atún, sardina, anchoa y arenque.
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Estos pescados son la principal fuente de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), fundamentales para la salud cardiovascular, cerebral y ocular.
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Se recomienda consumirlos al menos 2 veces por semana para obtener beneficios óptimos.
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Semillas y frutos secos:
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Semillas de chía, lino y cáñamo: muy ricas en ácido alfa-linolénico (ALA, Omega-3 de origen vegetal).
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Nueces y almendras: aportan ALA y también contienen Omega-6, que ayuda a mantener la piel y la función celular.
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Aceites vegetales:
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Aceite de linaza, aceite de canola y aceite de soja: ricos en ALA (Omega-3).
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Aceite de girasol, aceite de maíz y aceite de cártamo: ricos en ácido linoleico (Omega-6), importante para la síntesis de prostaglandinas y la salud celular.
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Huevos y productos animales enriquecidos:
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Algunos huevos contienen Omega-3 si las gallinas han sido alimentadas con semillas de lino o pescado.
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Lácteos y carnes de animales alimentados con pasto tienen cantidades menores de Omega-3, sobre todo DHA y EPA.
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Algas y vegetales marinos:
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Algunas algas marinas son fuentes de DHA y EPA, especialmente útiles en dietas vegetarianas y veganas.
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Legumbres y vegetales verdes:
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Espinaca, col rizada y soja contienen pequeñas cantidades de ALA y contribuyen al balance de ácidos grasos esenciales en la dieta.
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Por lo expuesto es enormemente importante una dieta variada que incluya todos los nutrientes en su justo equilibrio y que aporten los ácidos grasos esenciales. Los alimentos de origen vegetal los contienen. Las mayores fuentes las constituyen los aceites de semillas como los de lino o linaza y los de canola. En las verduras de hojas verdes y la soja también se encuentran en buena cantidad.
Bioquímico: Patricio Andrés Arroyo.
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