«Este Artículo fue actualizado el 16 de Agosto del 2025»
La penicilina es uno de los descubrimientos más trascendentales de la medicina moderna. Su aparición no solo transformó la manera en que los médicos trataban infecciones, sino que marcó el inicio de la era de los antibióticos. Desde su hallazgo accidental en 1928 hasta su producción masiva durante la Segunda Guerra Mundial, este fármaco ha salvado millones de vidas y sigue teniendo un lugar importante en la práctica médica actual.
Un hallazgo accidental que cambió la historia
En 1928, el bacteriólogo Alexander Fleming observó en su laboratorio de Londres que, en una placa de Petri contaminada por un hongo del género Penicillium, las colonias bacterianas cercanas desaparecían. Intrigado, identificó que aquel moho liberaba una sustancia capaz de destruir bacterias. La llamó penicilina.
Aunque Fleming comprendió la importancia de su hallazgo, en ese momento no existía la tecnología para producir la sustancia en grandes cantidades. Hubo que esperar más de una década para que la penicilina pasara del laboratorio a los hospitales.
De la teoría a la práctica: la producción masiva
Durante la Segunda Guerra Mundial, los científicos Howard Florey y Ernst Boris Chain lograron purificar y producir penicilina a gran escala. Gracias a su trabajo, el antibiótico estuvo disponible para tratar infecciones graves en soldados heridos, salvando miles de vidas.
Ese hito marcó el inicio de una nueva era: por primera vez la humanidad contaba con un arma efectiva contra infecciones que antes resultaban mortales.
Qué es la penicilina y cómo actúa
La penicilina pertenece al grupo de los antibióticos β-lactámicos. Su mecanismo de acción consiste en inhibir la síntesis de la pared celular bacteriana, debilitándola hasta provocar la muerte de la bacteria.
Es especialmente eficaz contra bacterias Gram positivas, como los estreptococos y estafilococos, responsables de muchas infecciones respiratorias, de piel y de transmisión sexual.
Tipos de penicilinas
Con el tiempo, la penicilina original dio lugar a diferentes derivados que ampliaron su espectro y utilidad. Entre los más importantes se encuentran:
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Penicilina G (benzilpenicilina): administrada por vía inyectable, indicada en infecciones graves como meningitis o sífilis.
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Penicilina V (fenoximetilpenicilina): se toma por vía oral, usada para faringitis estreptocócica y otras infecciones respiratorias.
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Aminopenicilinas (amoxicilina, ampicilina): más resistentes y de amplio uso en infecciones respiratorias, urinarias y digestivas.
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Penicilinas resistentes a penicilinasas (cloxacilina, dicloxacilina): diseñadas para combatir bacterias productoras de enzimas que inactivan a la penicilina.
Usos médicos actuales de la penicilina
Aunque la resistencia bacteriana ha limitado parte de su efectividad, la penicilina y sus derivados siguen siendo esenciales en medicina. Se utilizan para tratar:
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Infecciones respiratorias (faringitis, neumonía, otitis).
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Infecciones de la piel y tejidos blandos (erisipela, celulitis bacteriana).
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Enfermedades de transmisión sexual como la sífilis.
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Meningitis bacteriana en ciertos casos.
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Profilaxis en cirugías para evitar infecciones postoperatorias.
Su uso debe ser siempre indicado por un médico, ya que la automedicación contribuye al problema de la resistencia antimicrobiana.
Resistencia bacteriana: un desafío global
Desde mediados del siglo XX, muchas bacterias han desarrollado resistencia a los antibióticos. Esto significa que ciertos microorganismos ya no responden a la penicilina ni a otros tratamientos comunes.
La resistencia antimicrobiana es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las mayores amenazas para la salud pública. Usar antibióticos solo cuando son necesarios y completar los tratamientos correctamente son medidas fundamentales para frenar este problema.
Efectos secundarios y precauciones
Como todo medicamento, la penicilina no está libre de riesgos. Entre los efectos adversos más frecuentes se encuentran:
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Reacciones alérgicas leves (erupciones en la piel, picazón).
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Reacciones graves como la anafilaxia, que puede ser potencialmente mortal.
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Malestar digestivo (náuseas, diarrea).
Por eso, siempre se recomienda consultar con un profesional de la salud antes de iniciar un tratamiento y comunicar antecedentes de alergias a antibióticos.
La importancia de la penicilina en la medicina moderna
Más de 90 años después de su descubrimiento, la penicilina sigue siendo un pilar en la lucha contra infecciones bacterianas. Además, abrió el camino para el desarrollo de decenas de antibióticos que hoy forman parte de la práctica clínica diaria.
Sin la penicilina, procedimientos médicos como cirugías mayores, trasplantes o incluso tratamientos de cáncer serían mucho más riesgosos debido al peligro de infecciones.
Conclusión
La penicilina es mucho más que un medicamento: es un símbolo del avance científico y de cómo un hallazgo accidental puede transformar la historia de la humanidad. Su legado continúa vivo, recordándonos la importancia del uso responsable de los antibióticos y del compromiso global en la lucha contra la resistencia bacteriana.

Fuentes confiables
Bioquímico: Patricio Andrés Arroyo
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Descubrimiento y desarrollo de la Penicilina